En
el pasado, los verdaderos líderes
eran los que dirigían a su gente
en el sentido tradicional (de
arriba hacia abajo), en el
presente explotan la capacidad
individual del empleado para
automotivarse.
Todo se basa en conseguir que
los empleados se interesen en sus
actividades laborales. Si se les
permite formar parte de todo el
proceso, demostrarán mayor interés.
El paradigma del managmnet del
ayer era “demuéstreme que es
responsable y le daré libertad
para tomar decisiones”. Hoy en día
la gente debe ser libre para
demostrar que es responsable.
Tal parece que los típicos líderes
“sabelotodo” del pasado ahí
se han quedado. La autoridad y el
poder de ese entonces se quedaron
guardados dando paso a una nueva
forma de liderazgo, en el que se
debe tomar en cuenta lo siguiente.
Distinga entre poder,
autoridad y liderazgo
Se dice que sólo lo legítimo
será respetado y obedecido. Ser líder
no se basa en escudarse tras una
chapa de la puerta de un despacho,
ni en el cargo escrito en la
tarjeta de presentación ni mucho
menos en el puesto que se ocupa
dentro de la compañía. Más bien
el futuro líder debe concentrarse
en crear un ambiente de trabajo
donde la gente se sienta libre
para hacer sugerencias y tomar
decisiones.
Conózcase a sí mismo y
respete los valores
La autoridad de las personas no
se otorga por medio de títulos ni
organigramas, sino por medio de
las habilidades que tenga. Como
todo ser humano, habrá cosas que
ignore. Eso no significa debilidad,
al contrario. Quienes son
incapaces de decir “no sé” ,
son personas inseguras, no líderes.
La gente debe aprender a
conocer sus fortalezas y
debilidades y, además, saber que
su mayor fortaleza es, también,
su mayor debilidad.
Los verdaderos líderes son
aquellos que actúan con eficacia
cuando, primero, se han
conquistado a sí mismos.
Reconocen sus valores sin
negociarlos. “Saben que todos
circulamos por la vida como
malabaristas que tiran pelotitas
al aire. Si deja caer una de ellas,
pasará el resto de la vida
tratando de compensar la rotura”.
Cree una visión clara, y no
se aparte de ella
La visión tiene tres
componentes: imagen, pasión y
paciencia.
Primero que nada el líder debe
visualizar lo que desea hacer. Las
visiones eficaces captan el corazón
de la gente, y también su mente.
La declaración de misión de una
empresa debe ser concisa, visual y
tener impacto emocional.
Sin embargo las imágenes no
bastan si no se pone pasión para
llevarlas a cabo. Leonardo da
Vinci dibujó un helicóptero,
pero su visión nunca se convirtió
en realidad. No pudo lograr que
otras personas vieran y creyeran
en lo que él veía y creía.
Finalmente los líderes deben
ser pacientes, es decir, poner la
meta un poco más allá de lo que
es posible planificar, pero sin ir
demasiado lejos, porque se corre
el riesgo de avanzar solo.
Transmita mensajes a través
de imágenes
No solo hay que dar órdenes
para cumplir los objetivos, si se
agrega alguna vivencia ya sea
personal o laboral, el objetivo se
podrá cumplir en menor tiempo.
Sea parte del grupo, pero a
cierta distancia
Hay líderes que hacen todo el
trabajo de todos, no piensan que
su personal puede hacer las cosas
que él hace siempre y cuando se
les ubique en los puestos adecuado.
Un líder es aquel que “no cubre
todas las bases”, sino que se
asegura que “todas las bases estén
cubiertas”. Esto se consigue
desarrollando a su gente.
Ubicando a los empleados de esa
manera, les permitirá crecer y
liderarse a sí mismos. En otras
palabras, el líder está allí,
pero no está.
Maneje las relaciones y las
transacciones
La mayor parte del tiempo, los
líderes analizan a los sistemas
sin darse cuenta de que la gente
es la que hace que las cosas
sucedan. En ocasiones los gerentes
no prestan la suficiente atención
a su personal.
Hay que tomar en cuenta que los
líderes son organizadores del
talento humano. A sus empleados
les hacen saber lo que se espera
de ellos y los tratan con respeto.
Juegue al fútbol, pero no
al americano
El liderazgo del pasado se
parece a un equipo de fútbol
americano. Los armadores arman el
juego, los bloqueadores bloquean y
los receptores corren para
convertir un tanto.
Yo jugué como bloqueador, y
sabía que mi función no era
convertir tantos.
Cuando las cosas no salen bien
en una empresa, todos se echan la
y nadie dice “yo fui”. Además
de que tienen la idea de que los
gerentes no aportan soluciones.
El nuevo modelo dice que cada
uno de los integrantes de un
equipo anota un tanto, como en los
juegos de basketball. Hay que
pasarle la pelota a la personas
que no tiene marca. Las
habilidades son muy importantes,
pero para ganar hay que trabajar
en equipo y siendo muy flexibles.
Tenga una integridad a toda
prueba
La integridad nunca irá de la
mano con el precio. Es decir, los
líderes jamás negociarán sus
principios ya que nadie tolera la
hipocresía, la deshonestidad o la
traición. No tener principios,
hace que la gente no confíe en
uno.
Conozca lo peligros del
liderazgo
Así como en todo, ser líder
implica un enorme peligro: el éxito
o demasiado éxito en muy poco
tiempo. Esto implica que la
persona en cuestión se sienta
demasiado satisfecha consigo mismo,
demasiado impresionada por su
talento y encanto y porque está
demasiado convencida de que es
indispensable.
Conozca los costos del
liderazgo
Así como todos los empleados,
los líderes también quedan
satisfechos con su trabajo. Sin
embargo, deben pagar un precio.
Hay ocasiones en que las mejores
ideas son rechazadas, los
compromisos les crean un enorme
agotamiento. El tomar decisiones
puede llevar a la soledad. Pero el
mayor costo lo paga su familia. Es
importante que ella sepa que usted
es conciente de ello. Un gerente
debe mirarse en el espejo, y
preguntarse con honestidad: “Si
no tuviera el título que tengo,
¿me seguirían?.