En la actualidad podría
pensarse que los temas críticos
de los empresarios en el nuevo
siglo serán: el impacto de
Internet, la tecnología o la
contaminación del aire y el agua.
Pero no es así, el tema principal
será el talento ejecutivo o, más
bien, la falta de él. Tal parece
que en las próximas cinco décadas,
las organizaciones buscarán
gerentes y ejecutivos calificados.
Hoy en día las compañías
comienzan a lidiar con profundos
cambios tecnológicos, de
competencias globales y nuevas
maneras de operar, el problema es
que no encuentran gente que lidere
esos cambios. Los empresarios
tienen ahora la preocupación de
que los ejecutivos se jubilarán
en pocos años. Lo que antes era
una fila de ejecutivos listos para
reemplazar a los que se iban, en
el presente se transforma en
pasillos vacíos. Los recortes de
personal y la población ejecutiva
madura han hecho que los líderes
del mañana sean los ejecutivos
del ayer.
Sin permeabilidad
Existen indicadores que
sugieren que el déficit de
talentos será algo más que una
mancha en la pantalla de un radar.
Hay tres factores clave que
amenazan agravar la situación en
los próximos años.
- La demanda de ejecutivos
parece que se mueve en dirección
opuesta a las ofertas: Una
encuesta llevada a cabo por
McKinsey & Co. advirtió que
tres cuartas partes de los
ejecutivos encuestados dijeron que
sus empresas “carecían, en
oportunidades, del talento
suficiente” o que “el talento
faltaba en forma crónica”.
- Exigir a los ejecutivos
habilidades de management más
complejas: La proliferación de
gerentes educados en las escuelas
de negocios sugiere que están
mucho mejor entrenados que en el
pasado; la duda es si esas
instituciones producen líderes.
- Surgimiento de muchas compañías
pequeñas y medianas de alto
potencial: Por primera vez, las
grandes empresas tienen que
competir con sus hermanas menores,
y brindar iguales oportunidades de
desarrollo de carrera y similares
ingresos a su gente.
El grito de guerra
Hoy en día el talento
ejecutivo cuenta con grandes
características, como capacitación,
innovación, habilidad,
experiencia, creatividad, gente
emprendedora y capaz de correr
riesgos.
Si se relaciona la escasez de
talento con la poca habilidad para
captar o retener a los mejores
ejecutivos, resulta sorprendente
cuán pocas han sido las
respuestas corporativas. Hay
silencio en las salas de
directorio, esa clase de silencio
que uno imagina a bordo del
Titanic justo antes su impacto con
el iceberg. Las empresas niegan la
situación.
¿Dónde están los líderes?
Hay varias razones por las que
existe un déficit del talento.
Una de las más evidentes es que
el sistema para formar ejecutivos
está fracasando. Hay gente que
piensa que los programas, como las
maestrías, hacen que los gerentes
estén mejor capacitados que
antes. Pero estas habilidades no
necesariamente se traducen en el
talento ejecutivo que buscan las
empresas líderes.
Lo importante aquí es “¿cómo
y cuándo se desarrolla el talento?”.
La mayoría de las grandes
empresas no están preparadas para
desarrollar todo su potencial
ejecutivo en beneficio de la
comunidad de negocios, más bien,
forman ejecutivos para sus propias
necesidades.
El corolario es que el talento
atrae al talento, lo que significa
que la brecha entre las empresas
que desarrollan y retienen
ejecutivos, y las que no lo hacen,
se ensanchará.
La proposición del valor
En la actualidad los
empresarios se preguntan lo que
deben hacer para asegurarse de que
incorporaron a los ejecutivos con
el talento necesario para liderar
en las próximas décadas. William
Byham, presidente de Development
Dimensions International,
recomienda tres pasos:
- Identificar a la gente que
está próxima a jubilarse, y
tratar de retenerla en el
directorio con funciones de asesoría
y consultoría.
- Reforzar los sistemas de
selección de la compañía para
cubrir los huecos por donde se
pierden los gerentes con talento
- Desarrollar un conjunto de
talentos mediante un diálogo
fluido con ex ejecutivos,
selectores de personal y escuelas
de negocio.
Quizá la solución más obvia
sería reclutar de una base más
amplia. Pero si las empresas
siguen buscando entre menos de la
mitad del total de la población,
merecen estar a merced de las
“estrellas” que exigen los
sueldos más altos y las mejores
condiciones.
Lo que debe hacer se elevar el
talento del managment a un nivel
de prioridad corporativa. En otras
palabras, crear y refinar una
proposición de valor para la
compañía. Lo suficientemente
fuerte para atraer a potenciales
gerentes.
A medida que la búsqueda de
talento ejecutivo se convierte en
un imperativo de los negocios, la
contratación y retención deben
ser responsabilidades del
director.
Descansa en paz
Los ejecutivos senior pueden tener
problemas para comprender qué
cosas motivan a sus futuros líderes.
A su vez, esa dificultad limita su
capacidad para reconocer a los que
tienen alto potencial. Un director
ejecutivo que solo espera cobrar
sus opciones en acciones en un par
de años, quizá no se sentirá
identificado con la nueva generación
de ejecutivos, que valoran más el
desarrollo personal que el dinero.
El vacío de talento subraya el
cambio en los valores que se
produjo de una generación a otra.
El “hombre corporativo” ya no
existe, su lugar lo ocupa la nueva
raza de gerentes de la Generación
X, quienes aceptarán la mejor
oferta que se les presente en el
mercado.
Pescando en aguas ajenas
La búsqueda de nuevos talentos
comienza dentro de la misma
empresa. En ocasiones los
ejecutivos no están lo
suficientemente entrenados para
poder ser promocionados
internamente. En este caso, las
empresas comienzan con una búsqueda
fuera de su entorno. Sin embargo,
en ocasiones esto tampoco da
resultado y pueden llegar al
extremo de traspasar las barreras
territoriales hasta encontrar
talentos fuera de su propio país
Pocos y poderosos
La vida nos enseña que las
empresas son las que buscan gente
para ofrecerles sus vacantes. Sin
embargo, existe un caso en el que
sucede lo contrario. Aquí
hablamos de los ejecutivos que son
muy competentes y cuyo número es
reducido. Ellos podrán acceder a
importantes paquetes de sueldos y
beneficios. En realidad, el poder
corporativo se concentrará en las
manos de unos pocos, de los que
permanecerán en la organización
mientras se les ofrezca lo que
quieren.
Agente para ejecutivos
Las “superestrellas”
anteriormente mencionadas
establecerán las condiciones:
exigir mayores sueldos, aceptar
los cargos que más les interesen.
Hay quienes sugieren que se espera
demasiado de gerentes senior en
general, y de los presidente
ejecutivos en particular. Las
empresas se crean demasiadas
expectativas, y luego se sorprende
cuando la persona designada no
logra cumplirlas.
Pese a lo anterior, quizá en
el futuro aparezcan agentes
dispuestos a representarlos, y
agregan valor a la ecuación,
encontrarán su lugar en el
mercado.